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DIOS, EL ÚNICO DIGNO DE NUESTRA ALABANZA

DABAR DE DIOS

“Sólo él es tu Dios, el único digno de tu alabanza, el que ha hecho los milagros poderosos que viste con tus propios ojos”.

Deuteronomio 10:21 (NTV)

Si leemos unos versículos antes, podemos ver que Moisés está haciendo un recuento de las grandes proezas que Dios hizo con Israel, cómo los sacó de Egipto, abrió el Mar Rojo, les dio agua, maná y les sustentó durante 40 años en el desierto, les sanó y realizó muchas otras obras. Dios había sido su Libertador, Salvador, Proveedor, Sanador, Guía y mucho más… por lo tanto, era digno de ser alabado por cada uno de ellos.  Pero esto no es solo para ese tiempo y para el pueblo de Israel, sino que se aplica a nuestra vida hoy. Antes de conocerle y dejarle entrar en nuestro corazón, vivíamos bajo la esclavitud del pecado y del príncipe de este mundo, Satanás. Pero Dios tuvo misericordia de nuestras vidas, derramó Su amor sobre nuestros corazones cambiándolos por uno nuevo, uno de carne. Él nos liberó de la potestad de Faraón y del mundo, para que entráramos a Su reino de luz y verdad, nos dio vida eterna y hace grandes maravillas cada día al amarnos, cuidarnos, sustentarnos, defendernos, darnos victorias sobre nuestras debilidades por Sus innumerables proezas, porque Él es Dios y no hay otro como Él, Dios es digno de nuestra alabanza en todo momento, no solo cuando vamos a la iglesia, o cuando oramos en la mañana, o en la noche, sino en todo tiempo, pues nuestra alabanza debe ser completamente de Él, Él es el objeto, el centro, el motivo y la razón de nuestra alabanza.

Oración

Mi Rey y Señor sólo Tú eres digno de alabanza, a Ti sea la gloria, la honra y el poder por siempre y siempre; pues Tú eres mi Pastor, mi Roca, mi Luz, mi Salvador, mi Refugio, mi Torre Fuerte, mi Fortaleza, mi Escudo y mi Amparo eres Tú. Eres mi Amado y me has comprado con Tu preciosa Sangre… ¿Cómo no he de alabarte por toda la eternidad? Que Tu alabanza esté de continuo en mis labios, ¡amén!