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DÍA DE LIMPIEZA PROFUNDA

DABAR DE DIOS

«…ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro».

1 Timoteo 5:22 (RV60)

Vivir una vida pura significa mantener fuera de nuestra vida todas las cosas que Dios no puso allí cuando nos creó, como el lenguaje corrompido, pensamientos y actos pecaminosos. Una vida pura es agradable a Dios.  El agua o el aire puro son valiosos, ¡cuánto más lo es una vida pura! Sin embargo, esto no lo logramos en nuestras fuerzas sino a través de la gracia divina. Dios ha dispuesto la sangre de Su Hijo para limpiar nuestro corazón, si hay un arrepentimiento genuino, pero nos corresponde a nosotros tomar la decisión de apartarnos del pecado, de cuidar nuestra mente, corazón, ojos, oídos, manos, pies, es decir, ¡todo nuestro ser! Anhelemos pues caminar en santidad cada momento y clamemos como David: «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí» (Salmo 51:10).

Oración

Señor, mi mayor deseo es caminar en Tus sendas de santidad, guardándome limpio para Ti a través de Tu bendita gracia. Espíritu Santo guíame para no salirme del camino, cuando veas algo que no le agrada a Dios, muéstramelo para poder pedir perdón y desecharlo pronto. Te ruego que limpies todo mi ser de cualquier semilla de maldad, límpiame con hisopo. En el nombre de Jesús, ¡amén!

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