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DETENTE Y AGRADECE

DABAR DE DIOS

«Entren por sus puertas con acción de gracias; vengan a sus atrios con himnos de alabanza; denle gracias, alaben su nombre.»

Salmo 100:4  (RV60)

¡Cuánto le agrada a Dios un corazón agradecido! Como padres, una de las grandes satisfacciones que tenemos, es ver la cara sonriente de nuestros hijos y un «gracias» sincero. Eso mismo siente Dios cuando nos detenemos en nuestro día a día y le damos gracias por cada bendición recibida y nos desbordamos en alabanzas hacia Él. Cuando damos gracias aún en medio de la prueba, podemos sentir cómo la carga sobre nuestros hombros es aligerada. Hay un gran poder en el agradecimiento, pues además de hacernos libres del peso de ansiedades y preocupación, al hacer un alto para dar gracias a Dios, vamos encontrando nuevos motivos por los cuales dar gracias y dejamos de concentrarnos en aquello que nos causa preocupación o ansiedad. ¿No es esto algo maravilloso?

Oración

Señor, quiero tomar tiempo cada día para practicar el ser agradecido, pues sé cuánto alegra esto Tu corazón y los beneficios que esto trae a mi vida. Espíritu Santo dirígeme cada día a hacerlo, Te lo ruego en el Nombre poderoso de Jesús, ¡amén!

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