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¡DEL DESEO A LA ACCIÓN!

DABAR DE DIOS

“Luego Dios movió el corazón de los sacerdotes, de los levitas y de los jefes de las tribus de Judá y de Benjamín, para que fueran a Jerusalén a reconstruir el templo del SEÑOR.”

Esdrás 1:5 (NTV)

No todo el pueblo cautivo en Babilonia salió del cautiverio, pues muchos estaban acomodados en Babilonia. Es interesante ver que fue Dios quien puso el deseo en el corazón de los líderes para motivarlos a regresar a Jerusalén a cumplir el propósito de Dios y mostrar Su fidelidad, ya que el regreso era parte de las promesas que Dios había hecho a través de Sus siervos (Isaías 44:28; Jeremías 25:12; 29:10; Daniel 5:17-30).  Dios despertó primero el deseo en Ciro para que proclamara el edicto que les permitiera volver a Jerusalén y luego motivó a los líderes de Su pueblo. Bien dice la Palabra que Dios da el querer como el hacer (Filipenses 2:13).

Muchas veces podemos llegar a pensar que nuestros “buenos deseos” provienen de nuestro corazón, cuando  realmente  de nuestro corazón no salen cosas muy buenas (Marcos 7:21-23), a menos de que Dios haya puesto Su deseo en nosotros. Dios quiere que seamos instrumentos de bendición como lo fueron estos líderes para Su pueblo, pero esta motivación solo puede provenir de Dios para que sea pura y santa en nosotros. No dejemos que el acomodamiento nos impida hacer la obra que Dios tiene preparada de antemano para nosotros. Dios es fiel en cumplir Sus promesas en nuestras vidas, seamos fieles en hacer la obra para la cual Dios nos ha llamado.

Oración

Padre amado, gracias por preparar de antemano propósito para mi vida, aviva mi corazón para levantarme de la comodidad y ser fiel en caminar en pos de cumplir ese propósito para el cual me diseñaste, te pido esto en el Nombre de Jesús, ¡amén!

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