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DECISIONES NECIAS

DABAR DE DIOS

“Con el tiempo, cuando los israelitas se fortalecieron, obligaron a los cananeos a trabajar como esclavos, pero nunca los expulsaron de la tierra por completo.”

Jueces 1:28 (NTV)

Aunque el pueblo de Israel había hecho un pacto con Dios y conocían el mandato que Él les había dejado de echar de delante de ellos a todos los moradores de esa tierra (Números 33:52), no lo hicieron, ellos ignoraron la voluntad de Dios y pensaron que tenerlos de esclavos sería mejor idea que obedecer a Dios, lo cual fue una decisión necia. Dios no miente y las consecuencias de esta mala decisión no se hicieron esperar, lo que Dios había dicho sucedió (Números 33:55-56). El dejarlos vivir entre ellos, aún como esclavos, hizo que sus ideas se filtraran en medio de ellos hasta llevarlos a caer en rebeldía contra el Señor (Jueces 2:11-23).

Así como Israel pensó que podía controlar a sus enemigos volviéndolos tributarios, muchas veces nosotros creemos que podemos manejar la tentación o el pecado en nuestras vidas y fracasamos al no cortarlo de raíz, lo cual nos lleva de la necedad a la rebeldía. Aunque sabemos lo que debemos hacer, muchas veces no lo hacemos y eso trae consecuencias negativas en nuestras vidas, pues poco a poco se va dañando nuestra relación con Dios, ya que Él no convive con el pecado. Es por esto que el Señor nos pide tener vidas consagradas a Él y que nos deleitemos en obedecer Su Palabra, lo que nos llevará a tomar decisiones sabias. Aunque muchas veces estemos sin fuerzas por las duras batallas que diariamente enfrentamos, no podemos dejar al enemigo ganar terreno en nuestras almas al negociar con ellos. Recordemos que Dios nos ama, que Él está de nuestro lado peleando y animándonos. Solo necesitamos creerle a Dios y seguir Su dirección para ser sabios y no necios.

Oración

Amadísimo Padre, ayúdame o no olvidar mi compromiso Contigo de vivir una vida que te agrade y de obedecerte en todo tiempo, reconozco que apartado de Ti nada podré lograr. Quiero hacer Tu Voluntad para no tomar decisiones necias, pues quiero vivir en Tu Presencia. ¡Te amo Papito Amado, amén!

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