page-header

Decisiones cruciales en mi vida. ¿Qué estoy haciendo estos días con mi tiempo?

PRÉDICAS

Génesis 1:1 “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.”

Aquí nos habla de que Dios es el Creador de todo.

Génesis 1:2 “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.”

La palabra “estaba” es la misma que se utilizó cuando la mujer de Lot se volvió estatua de sal, pero no decimos “estaba estatua de sal”, sino que “se volvió”. En este caso se tradujo “estaba”, pero quiere decir “se volvió” desordenada y vacía. Dios no dejó aquel desorden que la rebelión de Luzbel había provocado y permanecía por millones de años, ya que el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

En el principio Dios creó los cielos y la tierra, pero Él no crea nada desordenado y vacío, porque nuestro Dios es Dios de orden y gracia. Las tinieblas no prevalecen ante la Luz Verdadera. No nacimos pecadores, pero en Adán todos pecamos, todos morimos, es decir que la paga del pecado es muerte.

Así comenzó nuestra tierra, sin darse cuenta, a desordenarse, ponerse vacía y las tinieblas del enemigo, moviéndose entre nosotros, prevaleció, pero el Espíritu Santo un día nos redarguyó y nos enseñó que Jesús es el Señor, porque nadie puede llamar a Jesús Señor si no es por el Espíritu Santo.

Génesis 1:3 “Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.”

Esa Luz Verdadera se llama Jesús. Esa luz no fue creada, sino que ya existía. “En el principio era el verbo, y el verbo era con Dios, y el verbo era Dios” (Juan 1:1). Dios es luz, por lo tanto, Jesús es La Luz.

Juan 1:5 “La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.”

La tierra estaba desordenada, vacía y con tinieblas, producto del pecado, entonces el Señor mandó a Su hijo, nos redarguyó, nos hizo ver nuestra condición, creímos en nuestro corazón que éramos pecadores y que Él murió por nosotros, resucitó y en ese momento nos dio el privilegio más grande, el de ser hijos de Dios.

Juan 8:12 “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”

Jesús se manifiesta como La Luz del mundo. Los que Le seguimos tenemos la luz de la vida y las tinieblas no prevalecen ante ella, pero es un error decir que como tengo a Cristo ya en mí no hay desorden, vacío ni tinieblas, ya que eso no es cierto. La semana pasada hablamos de que Noé tuvo una “cuarentena” de ciento novena días para arreglar la situación con su familia; sin embargo, salió igual de desordenado.

¿Qué estamos haciendo nosotros en esta cuarentena? Muchos pensamos que como ya tenemos a Cristo, nuestra casa está edificada, pero la realidad es que ya tenemos La Roca, pero debemos cavar, ahondar, poner fundamento, levantar las paredes, poner techo, es decir, que estamos en proceso, no somos perfectos, somos perdonados.

Muchos tenemos desorden en nuestras finanzas, en nuestros hábitos alimenticios, en nuestros horarios, pero lo lindo es que Dios nos ordena, quita vacíos existenciales, lagunas que vienen de nuestra niñez, nuestra temprana juventud y las llena con Su amor.

Mateo 5:14 (NBLH) “Ustedes son la luz del mundo”. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar”

Jesús es La luz del mundo, pero aquí nos dice que nosotros lo somos; sin embargo, en vez de luz vemos más tinieblas y es porque muchos de nosotros no tenemos aún esa capacidad o gracia para ser esa luz del mundo o la tenemos escondida y es el tiempo de que esa luz alumbre. Somos perdonados, no perfectos, pero El Perfecto en nosotros nos perfecciona cada día y nos tiene que ir quitando todos esos hábitos malos, y así ser transformados por el poder de Su Palabra, de Su Espíritu y de Su amor.

1 Juan 2:8 “Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra.”

Este mandamiento es para nosotros, es nuevo. Hay áreas de nosotros en las que todavía no ha llegado la luz. Puede ser gente que ya vino a Cristo, pero no ha dejado que esa luz ilumine sus finanzas, porque el problema no es dinero, sino la administración de este, pero que lindo que la Palabra es lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestro camino y por eso las tinieblas tienen que desaparecer. Por eso estos mensajes son tan importantes, para ver qué áreas oscuras tengo todavía, quizás en el trato con mis semejantes.

Siempre le decimos a los demás que cambien, cuando los primeros que debemos cambiar somos nosotros, queremos cosechar sin sembrar. Es el tiempo de que entendamos que esas tinieblas van a ir pasando en nuestras vidas hasta que el día sea perfecto y el Señor ha estado usando esta cuarentena para que salga todo aquello que no es de Él, porque en estas situaciones sale lo bueno o lo malo.

Recuerda que en el arca había una ventana y así como salió el cuervo, que representaba lo malo, también salió la paloma. Al estar tanto tiempo juntos en la casa puede haber pleitos, contienda, pero preguntémonos, en ese momento ¿A quién sacamos, a Jesús o a Barrabás? Si suelto a Jesús se arregla todo, pero si suelto a Barrabás cometemos barrabasadas.

La semana pasada Dios nos hablaba de un orden:

Dios–Esposo/a–Hijos–Trabajo–Iglesia.

Primero Dios, hay que amarlo con toda nuestra fuerza, con toda nuestra alma, los casados tenemos que amar a nuestra esposa/o, luego nuestros hijos, luego nuestros trabajos, luego nuestra iglesia, donde nos congregamos. Ese debe ser el orden, pero muchas veces lo trastocados. Hay personas que aman más a sus hijos que su esposo/a, a su trabajo o amistades, antes que a Dios. La clave está en amar a Dios y con ese amor, amar al prójimo y a mí mismo. A Dios debemos de amar por encima de todo y así entrar en Su orden, llenura y luz.

La rebelión de Luzbel provocó en nosotros desorden, vacío y tiniebla, pero hay un Espíritu Santo que comenzó a aletear en aquel momento y continúa en nosotros, redarguyéndonos de pecado, y sobre todo mostrándonos la Luz verdadera que hay que dejarla entrar a los rincones más profundos de nuestra vida, en nuestro hablar, caminar, en nuestras finanzas, en todo, para que las tinieblas no prevalezcan ante esa Luz Verdadera.

En Lucas 15 Jesús habla de tres parábolas o tres enseñanzas, ejemplos físicos para dar detalles espirituales. Una de ellas es la parábola de la oveja perdida. Uno de los propósitos de esta pandemia es que ovejas perdidas vengan al redil, vengan a la casa de Dios.

También habla de la parábola del hijo pródigo. Hay muchos creyentes que estuvieron en una iglesia y conocieron a Cristo, pero se han apartado, en muchos casos por estar buscando defectos. No nos mandaron a creer en hombres, sino en Aquel que siendo Dios se hizo hombre, el único que no nos falla y se llama Jesucristo. No nos mandaron a ver a Judas, mira a Cristo que nunca falló, que murió y resucitó.

Es el tiempo de ver que nuestro redentor vive. Si una persona te sacó de la iglesia, fue porque esa persona era tu fundamento; pero si te entró Cristo y Él es tu fundamento, no te apartarás, así que, si eres hijo pródigo, vuelve a casa, tu Papá te está esperando con los brazos abiertos. Los que son de casa, te aseguro que tu pastor te está esperando para darte un abrazo de parte del Señor. El Padre no te sale a recibir con golpes ni con rechazo, sino con abrazos y besos.

Entre estas dos parábolas de una oveja que se perdió en algún lugar y del hijo pródigo que se perdió en la provincia lejana, aparece una intermedia, y es la parábola de la moneda o dracma perdida. La dracma era una moneda de plata muy valiosa.

Lucas 15:8 (BLS) “Jesús les puso otro ejemplo: ¿Qué hará una mujer que con mucho cuidado ha guardado diez monedas, y de pronto se da cuenta de que ha perdido una de ellas? De inmediato prendería la lámpara, y se pondrá a barrer la casa, y buscará en todos los rincones hasta encontrarla.”

Si eres estudioso te darás cuenta de que la primera parábola muestra el carácter del buen Pastor que fue a buscar a la oveja perdida, ahora nosotros debemos, de parte de ese buen Pastor, hablar a las ovejas que están extraviadas, para que vengan al redil y conozcan a Jesús. En la segunda parábola, el hijo pródigo se perdió en la pocilga, pero el Padre no salió a buscarlo, sino que él tuvo que regresar, con la acción del Espíritu Santo redarguyendo. Mas en esta, note que dice: “¿Qué haría una mujer?”, ya no se trata de un pastor o un padre, sino de una mujer.

Las parábolas vinieron producto de dos grupos: unos que se acercaban a Jesús para oírle, que eran los publicanos y pecadores, los necesitados que fueron cambiados; y otros que se acercaban para murmurar, que eran los fariseos y saduceos, a los cuales no les vino nada.

Esa mujer representa a la iglesia. Las ovejas perdidas en algún monte afuera, el hijo pródigo perdido en la provincia lejana, pero ahora algo se perdió en casa, en la iglesia. Esas diez monedas eran prácticamente un collar, porque cuando una mujer se casaba le daban una especie de arras y ellas se las ponían. El valor de esas monedas estaba en el conjunto de las diez, si se perdía una, le restaba valor y se arruinaba todo.

Dentro de las iglesias hay gente que no se ha dado cuenta que hay personas que no están perdidas en un monte afuera, ni en la provincia lejana, sino que están perdidos dentro de la misma iglesia, porque de alguna manera cayeron al suelo, con baja autoestima.

Hay que iluminar con el Espíritu Santo, con la Palabra. Si tuvo que prender la lámpara, era porque había oscuridad o tinieblas. Hay que prender la lámpara para que se vaya toda tiniebla, toda ignorancia. En el nombre de Jesús, necesitamos el fuego de la unción del Espíritu Santo y la Palabra, para que desaparezcan las tinieblas. No hay términos medios, hoy más que nunca hay que tomar la decisión crucial, en la iglesia, pero también en mi casa, de prender la lámpara y ponerle aceite.

La casa donde se perdió la moneda estaba llena de basura, así que se puso a barrer para quitar el montón de escombros. Esa es otra de las cosas que tenemos que hacer en las iglesias y en nuestras casas, quitar toda la basura y escombros, es decir, todas las cosas antiguas que no son de Dios, todos aquellos conceptos errados como robarse la luz y el cable, cuando robar, hurtar y destruir son las facetas del diablo.

Si todavía sigo robando y lo justifico o llevo una vida desordenada, entonces estoy en la esfera del diablo. Debemos meternos en la esfera de la verdad, Jesucristo dijo: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” Él es el camino, la verdad y la vida y nadie va al Padre si no es por Él. Yo me entro en la verdad para tener la vida de Cristo.

Este es momento de que tú y tu familia tomen una decisión crucial de ver en sus casas si hay desorden, sucio o escombros, porque la generación que conoce a Cristo, Dios la usará para quitar los escombros de generaciones antiguas.

Hemos traído conceptos equivocados, venimos de culturas que te dicen que el hombre es de la calle y la mujer de la casa, y por lo tanto el hombre puede hacer y deshacer, tener hijos regados y seguir siendo el mismo, porque al final hombre es hombre, ¡pero se acabó esa trampa y ese negocio del diablo! La Biblia dice que tenemos que ser fieles a Dios, maridos de una sola mujer; ahora también se habla del empoderamiento de la mujer y que ella debe mandar y botar al marido.

La destrucción de hogares no es de Dios, hay que quitar toda esa basura y mentiras que el diablo ha metido, todo ese orgullo y autosuficiencia, esos engaños de las riquezas que ahogan la Palabra, esos afanes de este siglo, creyendo que yo valgo por una ropa, por una marca, por lo que tenga, cuando el valor me lo da Cristo, porque Él murió por nosotros y valemos Su sangre preciosa, valemos más que oro y plata. Nuestra identidad no nos la da algo externo, nos la da Jesucristo, para gloria de Dios.

Antes las casas tenían pisos de piedra, entonces como había mucha basura y tierra, la moneda cayó y es probable que se haya ido entre los orificios que deja una piedra y otra. Al final, se prendió la luz para quitar las tinieblas, se comenzó a barrer para quitar el desorden y se buscó la moneda entre los orificios de las piedras y así quitar todo vacío y llenarlo con la Gracia de Dios.

Eso es lo que hoy en día está haciendo Dios, Él quiere que tomemos una decisión crucial y es que en el Nombre de Jesús, prendamos la lámpara, el aceite, el fuego en nuestras casas, comencemos a barrer, a quitar ese desorden. Nuestro Dios es Dios de orden, así que comencemos a ordenar nuestra casa, a crear hábitos, a ordenar las finanzas, porque es el tiempo de barrer y llevarse todo lo malo para se quede lo bueno. Recobremos lo valioso y luego cubramos con la Gracia de Dios, para que no vuelva a caer nada ahí. Esos vacíos de niñez y/o temprana juventud, el amor de Cristo los llena.

¿Qué va a pasar después de esta pandemia? hay un montón de gente que está descubriendo que había cosas en ellos. Si en este momento no nos adaptamos, no nos reciclamos, nos pasará como a los animales prehistóricos que no se adaptaron al cambio climatológico y a una nueva etapa y por eso murieron.

Las cosas no serán iguales, porque es un tiempo donde Dios está preparando a Su amada para irnos pronto. Como estamos viendo cosas que nunca habíamos visto, tenemos que hacer cosas que nunca hemos hecho. Tenemos que cambiar esos hábitos de dejar el aire acondicionado y las luces encendidas, las llaves abiertas, todos esos malos hábitos de botar comida, de no tener una planificación.

Comienza a buscar dónde está tu valor, lo perdido. Hay personas que se perdieron en la misma casa. Cuando Jesús a los doce años fue con José y María al templo, estos regresaron y pensaron que Jesús andaba con algunos familiares, pero a los tres días se dieron cuenta que Jesús no estaba y fueron a buscarlo por toda Jerusalén y lo encontraron en el templo dando clases.

Hay gente que se le perdió Jesús en el templo, porque se congregan solo para ver a las personas, a fijarse en la marca de sus ropas, a criticar. Me ha impactado ver niños predicando, haciendo diferentes cosas. Dios puso dones y talentos en ti, descubre cuál es el tuyo, si es cantar, adorar, tocar un instrumento.

La mujer que tenía diez monedas de plata pierde una. ¿Habrá gente dentro de ustedes o aquí mismo en la iglesia que está escondida entre basura o escombros? Eres parte de este equipo, eres importante, ahora más que nunca. Todos son parte del cuerpo de Cristo y cada uno tiene diferentes funciones, pero todos somos importantes, en el Nombre de Jesús.

Enciende la lámpara. La casa estaba en tinieblas. Hay que prender la lámpara para que las tinieblas se vayan, toda esa pobreza y miseria. Ese mal hábito de maldecir todo, cámbialo por bendiciones, comience a quitarse toda esa mentalidad de pobreza y pesimismo por todo lo que escuchas. Es tiempo de oír a Dios y Su Palabra, porque Él nunca nos ha dejado ni nos dejará, si Él es tu Pastor, nada te faltará.

Barre la casa. Si barrió la casa es porque estaba desordenada.

Busca con diligencia, en todos los vacíos, en todos los lugares, para ver donde está lo valioso. Dios quiere llenar vacíos y quitar complejos.

Llegó el tiempo de la luz verdadera, llegó el tiempo de encender la lámpara, de barrer, de buscar en los vacíos lo valioso.

Lucas 15:9 (BLS) “Y cuando la encuentre, invitará a sus amigas y vecinas y les dirá: ¡Vengan a mi casa y alégrense conmigo! ¡Ya encontré la moneda que había perdido!”

Cuando se encuentra algo perdido hay alegría. Si has estado en el suelo, perdido entre escombros, es tiempo de que te levantes, porque tú eres parte de un equipo, de una familia. Nadie está de más, todos somos uno en Cristo. ¡La familia unida, jamás será vencida!

Toma una decisión crucial, encuentra lo perdido en tu casa, encuéntrate a ti mismo, eres parte de un equipo, eres parte de una familia. Una de las cosas que ha hecho el enemigo es que la gente esté constantemente pendiente a un celular y se perdió la unidad, porque siente que vale para otros y no para su casa.

Proverbios 21:29 “El hombre impío endurece su rostro; mas el recto ordena sus caminos.”

Jesús nos está haciendo rectos. En los rectos es hermosa la alabanza. Llegó el momento de ordenar nuestros caminos.”

Eclesiastés 3:1 “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.”

Tomemos la decisión crucial de aprovechar el tiempo. El tiempo es uno, pero Dios lo dividió en pasado, presente y futuro. También existe el tiempo Cronos, que viene de cronómetro y ahí es donde entran segundos, minutos, horas, días, meses, años, etc. Está el tiempo Kairós, que significa momento adecuado, tiempo favorable. Cuando Jesús vino le dijo a Israel: “Por cuanto no aprovechaste el Kairos, el tiempo de tu visitación, el tiempo favorable, tu casa queda vacía”.

Vengo a decirte que es el tiempo de Dios, es el tiempo favorable y el que no lo aprovecha, le pasará como a Israel. Noé no aprovechó el tiempo favorable para ordenar su casa, no dejó la vida antigua de beber vino y por eso lo primero que hizo al salir del arca fue, después de un altar, plantar una viña y embriagarse, lo cual provocó todo lo que pasó después.

Hoy te vengo a decir que hay un tiempo favorable, aprovéchalo. Únete a tu familia y comienza a prender la lámpara en tu vida, a barrer, a buscar tu valor, porque eres parte de ese equipo, de una familia, no eres cualquier cosa. Dios escogió a tus Padres, hijos, abuelos, te mandó a ser parte de una familia y quiere que sea bendecida. No puedes seguir en el suelo, botado, es el tiempo de que Dios te levante, porque eres valioso y al unirte con tu familia y en una congregación vas a ser utilizado en este último tiempo, porque Jesús viene muy pronto.

También está el tiempo Aión que significa eternidad, eterno, por siempre. Aprovechemos ahora, nuestros minutos, nuestros segundos. ¿Qué estás haciendo con el tiempo en estos días? Aun cristianos no están aprovechando el tiempo.

Lucas 15:10 (BLS) “De la misma manera, los ángeles de Dios hacen fiesta cuando alguien se vuelve a Dios. El padre amoroso”

UNO COSECHA LO QUE SIEMBRA

Gálatas 6:7 (PTD) “No se engañen ustedes mismos, porque de Dios no se burla nadie. Uno cosecha lo que siembra.”

Dile a la gente a tu alrededor: ¡A Dios no se le hace trampa, no se le puede engañar! Dios no puede ser burlado. Uno cosecha lo que siembra. En lo natural si siembro mangos o papas, eso mismo cosecharé.

Gálatas 6:8 (PTD) “Quienes siembran únicamente para complacerse a sí mismos sólo cosecharán de ello la destrucción. Pero el que siembra para agradar al Espíritu, cosechará la vida eterna.”

¿En esta cuarentena, que estamos haciendo con nuestro tiempo, qué estamos cosechando? Mucha gente está perdiendo el tiempo, se la pasa aburrida, que ya está harta de todo, no sabe ya que hacer y se la pasa maldiciendo todo.

Al Espíritu le agrada que hagamos como aquella mujer, prende la lámpara, barre y busca lo valioso en los vacíos y vas a encontrar tu valor en Cristo Jesús como parte de un equipo.

Eclesiastés 11:3-4 (PTD) “Hay varias cosas de las que puedes estar seguro: si las nubes están cargadas seguro que va a llover. Si un árbol se cae, ya sea hacia el sur o hacia el norte, ahí se quedará. Esperar el clima perfecto nunca permitirá la siembra; y creer que lloverá todo el tiempo impedirá que se recojan las cosechas.”

El Señor te dice, no te lo digo yo: Esperar las condiciones favorables hará que no siembres. Hay gente que ni ha comenzado y ya fracasó. Se requiere fe, diligencia, perseverancia, permanencia. Es el tiempo de Dios y debemos aprovecharlo. Esta pandemia es la oportunidad de Dios para nosotros, para que seamos las personas que Dios quiere, nos está quitando zonas de comodidad, enseñándonos que las personas que nos ayudan con el servicio no son el centro de todo. No estés esperando el tiempo perfecto. Evitemos tener mentalidad negativa.

Eclesiastés 11:6 (PTD) “Siembra en la mañana y vuelve a sembrar en la tarde porque no sabes cuál de las siembras saldrá mejor, si la una o la otra, o si ambas darán buen resultado.”

Hay que sembrar en la mañana y en la noche. Hay que buscar por un lado y por el otro. Hay que pescar sardinas, pero también peces más profundos, eso nos habla de diligencia. Si no te da resultado uno, te lo da el otro o ambos te pueden dar resultado.

Eclesiastés 11:7 (PTD) “¡Qué bueno es vivir y ver la luz del sol!”

Dale gracias a Dios por todo.

Eclesiastés 11:8 (PTD) “Hay que disfrutar cada día mientras estamos vivos, sin importar cuánto va a durar nuestra existencia, pero hay que tener en cuenta que algún día moriremos y estaremos así por más tiempo del que estuvimos vivos y, una vez muertos, ya no podremos hacer nada.”

La eternidad es más grande que el tiempo que permanezcamos aquí. Lo que yo haga con mi tiempo ahora determinará mi Cronos, mi Kairos, pero también mi Aión o tiempo eterno.

Eclesiastés 11:4 “El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará.”

Está bien si quieras observar las condiciones externas, pero también acciona, trabaja, siembra. ¡Cabeza en el cielo, pies en la tierra, corazón en las personas!

LO QUE LA GENTE DICE QUE ESTA HACIENDO EN ESTE TIEMPO DE CUARENTENA

¿Cómo estás? Aquí, perdiendo el tiempo. ¿Quién te dio el tiempo y por qué lo estás perdiendo? lo que hagas ahora con tu Cronos y con tu Kairos tiene que ver con tu Aión.

¿Cómo estás? Aquí, matando el tiempo. Dios nos mandó aprovechar bien el tiempo, porque los días son malos.

¿Cómo estás? Aquí descansando y después de descansar no haciendo nada. No es asunto solo de descanso, hay tiempo para descansar, pero hay tiempo para trabajar. ¡Bendigo a la gente que está trabajando! Las enfermeras, los médicos, las maestras valientes, enseñando de forma virtual. No me malinterpretes, quédate en casa, lo que te estoy diciendo es que hay personas que piensan que solo se trata de descansar y ni siquiera han abierto la Biblia, no han orado, no han buscado hacer algo para Dios y para que sus vidas sean transformadas.

¿Cómo estás? Aquí aburrido, deprimido y maldiciendo a los creadores del coronavirus. Esa es una de las expresiones que he oído. Haz la prueba, pregúntale a alguien a tu alrededor como está en esta pandemia y verás que de la abundancia del corazón habla la boca y si se queda callado es porque ha dicho alguna de las expresiones que he mencionado, porque somos humanos y en algún momento las podemos decir, pero hoy el mensaje es: ¡Toma una decisión crucial!

“No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho” Séneca

Ahora tenemos mucho tiempo y no sabemos ni qué hacer. Todos tenemos el mismo tiempo, mas no todos lo utilizamos de la misma manera. Todos tenemos las mismas veinticuatro horas al día, la diferencia está en como lo aprovechamos.

“Ayer es el pasado, mañana es el futuro, pero hoy es un regalo, por eso se llama el presente” (Bil Keane)

¿Qué estás haciendo con tu presente?

“¿Amas la vida? Entonces no malgastes el tiempo, porque ese es el material de que está hecha la vida.” (Benjamín Franklin)

Al final, el tiempo es la vida aquí, y lo que haga aquí incidirá en mi eternidad, en mis galardones o en si voy a estar con Dios o separado de Èl.

Romanos 13:12 (DHH 2002) “La noche está muy avanzada, y se acerca el día; por eso dejemos de hacer las cosas propias de la oscuridad y revistámonos de luz, como un soldado se reviste de su armadura.”

¡Revístete de la luz, prende la lámpara!

Romanos 13:13-14 “Portémonos con decencia, como en pleno día. No andemos en borracheras y comilonas, ni en inmoralidades y vicios, ni en discordias y envidias. Al contrario, revestíos del Señor Jesucristo como de una armadura y no busquéis satisfacer los malos deseos de la naturaleza humana.”

Nosotros esperamos el día de la luz, el día de Cristo, el arrebatamiento y esas son instrucciones para la gente que se va.

Efesios 5:13 “Cuando la luz brilla, todo queda al descubierto y puede verse como es en realidad.”

La luz está brillando. Hoy vemos la realidad del mundo, todo lo profetizado que creíamos que iba a ocurrir un día, ya está ocurriendo. Pero ¿Qué estamos haciendo? La cuarentena nos está preparando para este nuevo tiempo, pero hay uno mejor que nos está preparando para llevarnos y ser un pueblo bien dispuesto para la venida del Señor.

Efesios 5:14 “Por eso alguien ha escrito: «¡Despiértate, tú que duermes! Levántate de entre los muertos, y Cristo te iluminará».”

Es el tiempo de despertarse, es el tiempo de levantarnos, porque Cristo nos quiere alumbrar.

Efesios 5:15-16 (TLA) “Tengan cuidado de cómo se comportan. Vivan como gente que piensa lo que hace, y no como tontos. Aprovechen cada oportunidad que tengan de hacer el bien, porque estamos viviendo tiempos muy malos.”

Es el tiempo de aprovechar lo que Dios nos ha dado.

Lucas 15:9 (BLS) “Y cuando la encuentre, invitará a sus amigas y vecinas y les dirá: ¡Vengan a mi casa y alégrense conmigo! ¡Ya encontré la moneda que había perdido!”

Hoy Dios lo está haciendo y ¡yo te bendigo en el nombre de Jesús!

Apóstol Fernando Ortiz