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CRISTO, REY DE REYES

DABAR DE DIOS

«y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.»

Génesis 14:20 (RVR60)

Aquí tenemos un personaje especial, Melquisedec, rey y sacerdote de Salem, quien salió al encuentro de Abram, luego que Dios le diera la victoria frente a sus enemigos, y lo bendijo, compartió pan y vino con él. Como respuesta ante todas estas bendiciones y, como reconocimiento de Melquisedec como rey, Abram le entrega los diezmos de todo el botín obtenido de la guerra.

Si miramos bien, fue Melquisedec quien busca a Abram, lo bendice, le da alimento y ante su majestad y sus bondades solo puede darle una parte del botín adquirido por la mano de Dios. ¿Reconocemos a Dios como Rey? Si es así, ¿Estamos dándole tributo?  Y si todavía no lo estamos haciendo, podemos pensar ¿cuáles son los motivos que nos impiden dar el diezmo? ¿No es Dios dueño del oro y la plata? Por lo tanto el diezmo no es más que devolverle de lo mucho que nos ha dado, como reconocimiento de Su majestad y poderío.

Oración

Amado Rey, que siempre disfrute el entregar diezmos y ofrendas, pues ellos son una manera de mostrarte honra y obediencia, además de confianza y ser libre de la codicia y del amor al dinero. ¡Amén!

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