Conoce lo ocurrido en Madres Solas y Exitosas

Elim, R.D. “Cristo vive, canta Aleluya” entre otras alabanzas entonaban más de  45 mujeres que se dieron cita en el culto “Madres Solas y Exitosas” organizado por el grupo de damas Ruth-Noemi este viernes 8 de noviembre en el auditorio de Ministerios Elim Central.

Tras las alabanzas, las encargadas del grupo Ruth-Noemi del área de damas de la iglesia, explicaron el propósito de este grupo; que es llevar la Palabra a aquellas mujeres que están tan necesitadas en esta etapa de divorcio o viudez. Luego las mujeres afirmaron unánimes el lema del grupo: “Dios tiene una historia mejor para mi vida”.

El tiempo de la palabra estuvo a cargo de la invitada especial Irene De la Rosa, parte del área de visitación. Quien inició hablando sobre el éxito, al decir que el mayor éxito es estar en el centro de la voluntad de Dios, haciendo referencia a una afirmación frecuente del Ap. Fernando Ortiz.

La clave para el éxito es guardar los testimonios, los decretos que Dios nos ha dejado en su Palabra tal como lo dice David en (1Reyes 2:3). Así mismo dijo que el verdadero éxito de las mujeres va a consistir en que se desarrollen con los talentos que Dios les ha dado.

Luego abordó el tema del éxito en la crianza de los hijos y compartió su testimonio de cómo ella se quedó sola, con tres hijos, tras el declive de un negocio familiar, donde su esposo tomó la mala decisión de irse a otro país, a buscar mejoría económica y terminó abandonándola. Tras esto, intento suicidarse al ser engañada por el enemigo que decía que no podría salir adelante sola.

Afortunadamente, fue alcanzada por la misericordia de Dios y Él le ayudo en su proceso de crianza así como andar en integridad (Deuteronomio 6:6-9). También dijo que inculcó a sus hijos la oración en familia para que se cumpla la Palabra en Santiago 5:16 “…La oración eficaz del justo puede mucho”.

“Debemos guardar los corazones de los hijos” afirmó De La Rosa tras decir que ella nunca trató se sembrar cizaña entre sus hijos y su ex esposo. Indicó que a pesar de ser abandonada por su él padre de sus hijos, trataba de inculcar la Palabra en ellos, basándose en la premisa de honra a padre y madre para que te vaya bien en la tierra.

Hay que enseñarle a los hijos a diezmar, afirmó basándose en (Prov. 3:9-10). También hay que enseñar a los hijos sobre estudio y mayordomía. “Si usted no tiene mucho dinero no gaste lo que tiene en artículos de lujo” exclamó a las madres.

A modo de conclusión, dijo a las mujeres que no dejen a sus hijos solos, y que tengan los ojos bien abiertos sobre ellos, y que afirmen bendición sobre toda su familia. Finalizó citando Filipenses 3:14 “prosigo a la meta, al premio de supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”.