Bella 2019: Transfórmate en la Gerente de tu Vida

Elim, R.D. La primera plenaria de la Conferencia Internacional Bella 2019 se desarrolló bajo el tema “Transfórmate en la Gerente de tu Vida”, el cual estuvo a cargo de la hermana Ericka Alvarado desde Estados Unidos, quien exhortó a que como mujeres sean gerentes de sus vidas, capaces de tomar decisiones, pero con la dirección del Señor.

La hermana Alvarado compartió tres puntos esenciales para lograrlo:

  1. Transformación de la mente,
  2. Cuidado de las palabras,
  3. Cambio de la visión.

En cuanto a la transformación de la mente, compartió Romanos 12:2: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta”. Además, añadió que muchas de las batallas inician en la mente y que cuando los pensamientos no están sujetos a la mente de Cristo pueden causar problemas, tales como la depresión.

Tras expresar que se necesita conocer a Dios para pensar como Él piensa, instó a las damas a cuidar las palabras, basándose en Proverbios 18:21: “La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos”.

Así mismo dijo que las palabras pueden incluso sabotear el futuro y de cada una de ellas se dará cuenta un día, por lo que deben ser cuidadosas al utilizarlas. Pero más allá de ello, se debe honrar a Dios con el hablar y anhelar como el salmista David que dijo: “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía, y redentor mío”, Salmo 19:14.

Por último, para transformarnos en gerentes de nuestras vidas motivó a las mujeres a cambiar de visión, tener una meta y al mismo tiempo una guía o, como exactamente dice Proverbios 29:18, Donde no hay visión, el pueblo se extravía; ¡dichosos los que son obedientes a la ley!”.

Un ejemplo de estos tres puntos lo encontramos en la Biblia con Rut, quien no dudó en tomar una decisión que más adelante cambió el rumbo no solo de su vida, sino también de sus generaciones. Ella no responsabilizó a otros por la situación en la que se encontraba en ese momento; más bien tomó la responsabilidad sobre sus hombros. Aún sin conocer Judá, le dijo a su suegra: “¡No insistas en que te abandone o en que me separe de ti! »Porque iré adonde tú vayas, y viviré donde tú vivas. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios”, Rut 1:16.

El hecho de ser gerentes de nuestras vidas implica que apliquemos fe para otros, pero que también la apliquemos para nosotras mismas, afirmo la hermana Ericka.

Finalizo decidiendo que al ser gerentes de nuestras vidas en todo momento de nuestros labios salgan alabanzas al Señor. “Te alabaré porque maravillosas son tus obras y mi alma lo sabe muy bien” (Salmos 139:14).