Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto.

PROVERBIOS 4:18

Por el derramamiento de la sangre preciosa de nuestro amado Señor Jesús, hoy tenemos la posibilidad de ser declarados justos. Esto ocurre de manera instantánea en el momento en que reconocemos nuestra condición de pecadores y creemos en Jesucristo, a pesar de que nuestra naturaleza no haya cambiado todavía y no seamos “realmente” justos. En nuestro caminar diario en el Señor, Dios va trabajando en nuestras vidas para que lleguemos a reflejar la imagen de Su Hijo. Y vamos avanzando en la medida que dejamos al Espíritu Santo obrar en nuestra vida, pues Él nos muestra las áreas que no están alineadas con las de Él, áreas donde no somos rectos, para que entonces venga el reconocimiento y arrepentimiento, de esta forma el Señor va enderezando nuestras vidas.. Este es un proceso de justificación continuo, donde en la medida que buscamos caminar en rectitud, Dios nos va impartiendo de Su justicia en esas áreas que hemos reconocido y rendido a Él. Todo esto nos llevará a la santificación. Permitamos al Espíritu Santo trabajar en nosotros, produciendo un caminar recto y agradable a Dios.
Vemos pues, cómo el Espíritu Santo es quien nos revela las áreas que deben ser cambiadas, nos da convencimiento de ellas, produce arrepentimiento y nos ayuda a caminar de tal manera que agrademos a Dios. Anhelemos caminar cada día en santidad por amor a nuestro Soberano Rey: ¡Jesucristo!

Oración

Amado Jesús, gracias por trabajar en mi vida de continuo y no abandonar la obra que comenzaste en mí, y me vas llevando de nivel en nivel hasta llegar ser una hija madura que te glorifique. Gracias porque no me abandonas a pesar de mis debilidades, ¡Te amo Señor! ¡Amén!