“El justo florecerá como la palmera; Crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en la casa de Jehová, En los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez fructificarán; Estarán vigorosos y verdes, Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, Y que en él no hay injusticia.”
Salmo 92:12-15 (RV60)

En la Biblia somos comparados en varios lugares con árboles, por ejemplo en el salmo 1. En este salmo, Dios vuelve a comparar nuestras vidas con árboles, esta vez específicamente con la palmera y con el cedro; y esto no es casualidad, pues son árboles fuertes, que tienen raíces profundas que les permiten mantenerse firmes a pesar de las circunstancias. Otra característica de estos árboles es su longevidad, viven mucho tiempo, además son fuertes. La palmera es flexible y capaz de soportar fuertes vientos sin quebrarse, lo que nos habla de soportar pruebas y aún florecer en medio de ellas, si permanecemos en Cristo. Por su parte, el cedro nos habla de solidez, fortaleza y firmeza. Estas son las cualidades que tiene el hombre justo. Estos árboles ilustran la vida, el carácter y destino de quienes caminan en rectitud, glorificando a Dios y mostrando el carácter de nuestro Señor y Su obra en nuestra vida.

Oración

Señor, que mis raíces se profundicen cada día más en Ti, en Tu Palabra, para alimentarme de ella y afirmarme en medio de las dificultades. Si permanezco en Ti, daré Tu fruto a Tu tiempo. Fruto agradable, abundante y que permanezca, para glorificar al Padre, en el Nombre de Jesús, ¡amén!