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ÁRBOL QUE NACE TORCIDO

DABAR DE DIOS

 “Lo torcido no se puede enderezar, y lo incompleto no puede contarse.”

Eclesiastés 1:15 (RVR60)

Salomón llegó a esta buena conclusión al ser un buen observador de la naturaleza y en lo natural vemos cómo se cumple cuando dejamos al Señor fuera del escenario. Salomón no solo estudió la naturaleza, sino que también estudió la filosofía de ese tiempo y se dio cuenta que la naturaleza caída del hombre, su corazón tendiente al mal no podía ser cambiado, por más que se quisiera. Y es que definitivamente sólo Dios puede transformar, mudar o cambiar el corazón del hombre (Ezequiel 11:19).

Hoy más que nunca vemos en noticias y a través de las redes que evidencian la naturaleza caída del hombre y las consecuencias del pecado: personas violentas, rebeldes, buscando “su bienestar” sin importar el del otro, buscando la “felicidad” en fuentes temporales y engañosas. Ni la psicología, ni la filosofía pueden enderezar lo torcido de la naturaleza humana sin Dios. Solo el Señor puede llenar nuestra vida, cambiar nuestro corazón, dar luz a nuestros ojos y propósito a nuestro caminar y cambiar nuestro destino final. Acerquémonos a Él, reconozcamos nuestra condición y rindamos nuestra vida a Él.

Oración

Señor, me acerco al Trono de Tu Gracia reconociendo mi condición pecadora, reconociendo que sin Ti no puedo cambiar por más que quiera, que tengo necesidad de Ti, de Tu gracia, de Tu poder transformador para que mi caminar sea enderezado y así ir en pos de la meta, del propósito que me has dado, ruego por Tu ayuda en el Nombre de Jesús, ¡amén!

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