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¡APROBADOS!

DABAR DE DIOS

“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”

2 Timoteo 2:15 (RV60)

Algunas palabras en este versículo son bien llamativas, procura, diligencia, aprobado y usa bien. Veamos un poco a qué se refieren. La palabra “procura” hace referencia a intentar e implica un esfuerzo por lograr una meta, por su parte este esfuerzo debe ir acompañado de una característica, “diligencia”. La diligencia nos habla de prontitud y agilidad, de hacer algo con interés, esmero y eficacia; así que en este texto se nos exhorta a esforzarnos de manera rápida, esmerada y eficaz, a presentarnos ante Dios y ser aprobados, como meta. Esa aprobación tiene relación con no avergonzarse del Evangelio y con usar bien la Palabra de Verdad, es decir las Escrituras. ¿A qué hace referencia cuando nos habla de usar bien la Palabra de Verdad? La palabra en griego para “usa” es “orthotomeo”, palabra compuesta que hace alusión a cortar rectamente algo, lo que se traduce en exponer correctamente las Escrituras.

Así que debemos tener como meta ser obreros aprobados y para ello, no podemos avergonzarnos de Aquel en quien hemos creído, pero además, debemos ser cuidadosos con interpretar y enseñar la Palabra de manera correcta, sin acomodarla a intereses propios, sino a lo que realmente Su Autor, Dios mismo estableció en ella, sin quitar ni agregar. Esta parte es expresada en la versión PDT de una manera sencilla y poderosa, “que enseña correctamente a poner en práctica el mensaje de la verdad”, pues nos aclara que el fin de esta enseñanza es poner en práctica el mensaje, nosotros debemos descubrir la verdad y ponerla por obra, siendo modelo para otros.

Es en estos tiempos de tanta relatividad moral, en donde más necesitamos esforzarnos por interpretar rectamente la Palabra de Dios y vivirla, no avergonzarnos de lo que ella dice ni de Su Autor, necesitamos ser firmes y no acomodar la Verdad de Dios a lo que el mundo quiere oír, como lo hicieron Himeneo y Fileto (v. 17).

Oración

Padre del Cielo, quiero esforzarme cada día para ser aprobado por Ti, aunque eso implique desaprobación del mundo. Espíritu Santo no me dejes negociar o torcer lo que dice la Palabra para agradar a otros, pues ese no es el fin de ella. La Palabra es verdad y busca enderezar mis pasos, así que soy yo quien debe ajustarse a ella y no ella a mí. Quiero deleitarme viviendo Tus preceptos cada día, por Tu bendita gracias, en el Nombre de Jesús, ¡amén!

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