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APRENDIENDO DEL OTRO

DABAR DE DIOS

“¿no voy a ser capaz de hacer con Jerusalén y sus estatuas lo mismo que hice con Samaria y sus ídolos?» Cuando el Señor termine lo que va a hacer contra el monte Sión y contra Jerusalén, él dirá: «Castigaré el fruto del orgulloso corazón del rey de Asiria y la arrogancia de sus ojos».”

Isaías 10:11-12 (PDT)

Dios quiso que Judá aprendiera de la experiencia de sus hermanos del Norte, pero no lo hicieron, por ello cumplió lo que en su momento les había declarado. Esta fue una advertencia de Dios para Judá, Su propósito no era asustarlos sino motivarlos al arrepentimiento y dejar la idolatría. Les mostró que ellos tenían la misma condición espiritual del reino del norte, que ellos no eran mejores, y que necesitaban reconocerlo y arrepentirse.

En este mismo sentido, nosotros debemos aprender de las experiencias de otras personas, desafortunadamente muchas veces no lo hacemos, somos tercos y orgullosos, y por eso Dios tiene que disciplinarnos, debe ubicarnos, enderezar nuestros pasos. Para esto puede utilizar a quienes menos pensamos, cualquiera puede llegar a ser instrumento en las manos de Dios para el cumplimiento de Sus propósitos en nosotros, Él no quiere que nos perdamos.

Ahora, pensemos un poco en cuántas veces vemos el pecado en otras personas y no vemos el nuestro. Vemos las consecuencias de sus decisiones alejadas de Dios y no vemos que Dios nos está dejando enseñanzas también para nosotros. Examinemos nuestra vida antes de tratar de quitar la paja del ojo del hermano. Necesitamos reconocer, confesar y arrepentirnos de nuestros pecados, entonces alcanzaremos misericordia.

Oración

Padre del cielo, hoy vengo con un corazón agradecido por las veces que me has enseñado a través de las experiencias de otras personas, ayúdame a valorarlas y revisar mi vida. Espíritu Santo, escudriña mi corazón y revela mi pecado, no quiero ser ciego ni pasar por alto mis faltas, quiero confesar y alejarme de esos pecados que en ocasiones no veo por estar más pendiente de los demás que de mi propia vida. Gracias Espíritu Santo por Tu obra que saca a la luz todas mis faltas para seguir creciendo en santidad para Tí, en el Nombre de Jesús, ¡amén!

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