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AMIGO SANTO Y TODOPODEROSO

DABAR DE DIOS

“Y se decían el uno al otro: «Santo, santo, santo es el Señor Todopoderoso; toda la tierra está llena de su gloria». Al sonido de sus voces, se estremecieron los umbrales de las puertas y el templo se llenó de humo.”

Isaías 6:3-4 (NVI)

Es tremendo cuando leemos y podemos observar cómo los serafines reconocen la Santidad de Dios y dicen: “Santo, Santo es el Señor TODOPODEROSO”.  Este reconocimiento de los atributos de Dios provocó un tiempo espectacular de alabanza y adoración puras. El templo se estremeció a causa de las voces de estos seres angelicales y el lugar se llenó de Su gloria, de Su shekinah.
Muchas veces nosotros queremos tener esta clase de experiencias con el Señor, tener la vivencia de Su presencia manifiesta, pero no lo logramos, ¿por qué? La verdad es que muchas veces hemos olvidado a Quién estamos adorando y como lo vemos como un “amigo”, lo tomamos a la ligera y dejamos de darle el lugar que le corresponde y merece. Sí, Él es nuestro Amigo, pero es un Amigo Santo y Todopoderoso. Las Escrituras nos animan a acercarnos confiadamente al trono de la gracia (Hebreos 4:16), pero no confianzudamente. Tenemos una relación cercana con el Señor, pero no podemos olvidar Quién es Él y acercarnos con el respeto que merece y entregarle una alabanza y adoración genuinas. Que seamos esos adoradores en espíritu y verdad que el Padre busca (Juan 4:23), y entonces podremos experimentar Su maravillosa presencia.
Toma un tiempo y piensa de qué manera te estás acercando al Señor, ¿estamos tomando a la ligera nuestro tiempo a solas con Dios o realmente estamos reconociendo que en esta relación cercana todavía debemos reconocer Su santidad, soberanía, poder, dignidad, etc.? Si no lo estamos haciendo, podemos pedirle perdón y comenzar a ser más conscientes a la hora de ir ante Su Trono.

Oración

Señor, hoy quiero pedirte perdón por cada momento que me he acercado a Tí olvidando que eres Dios, Señor y Rey, que mereces mi alabanza y adoración genuinas, no limitadas solamente a un tiempo de oración e intimidad, sino a una vida entera que te dé honra con cada una de mis acciones. Señor hoy reconozco Tu santidad, Tu poder sin igual, Tus maravillosas obras, Tu sabiduría, Tu eternidad, Tu inmutabilidad… eres mi Amigo Santo y Todopoderoso, eres mi Dios y a Tí rindo tributo y adoración, Papito, que Tu gracia sea sobre mi vida para ser un verdadero adorador en espíritu y verdad, en el Nombre de Jesús, ¡amén!

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