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¡AMAD A VUESTROS ENEMIGOS!

DABAR DE DIOS

«Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen»

Mateo 5:43-44 (RVR1960)

La verdad es que a veces nos parecen difíciles las cosas que Dios nos pide y creemos que no las podemos hacer, esto es verdad y no lo es, pues Dios nunca nos pediría algo que no podamos hacer, la clave está en que no es en nuestras fuerzas, sino en las de Él, sólo así podremos obedecer Su Voluntad que es perfectamente maravillosa. Dios nos bendice y da la gracia para que podamos ser diferentes al mundo, a los «gentiles», los que viven vidas alejadas de Él. Lo normal es que amemos a quienes nos aman; eso es fácil, ¡pero amar a los que nos hacen daño y orar por ellos, es otra cosa! Sin embargo, cuando lo hacemos nuestra vida es bendecida y llevada a otro nivel. El punto clave nos lo da el mismo Señor en este versículo: “orar por los que nos hacen daño”.  Tal vez cuando empezamos a orar, sintamos que lo hacemos porque toca, pues es un mandato; pero en la medida que lo practicamos suceden cosas maravillosas en nuestro interior: Dios va sanando nuestro corazón herido y nos permite comenzar a ver a esa persona, no con nuestros ojos físicos, sino con Sus ojos y finalmente terminamos amándola, teniendo misericordia, podremos ayudarla y brindarle apoyo cuando lo necesite,  porque al hacerlo lo estaremos haciendo al Señor. Posiblemente, Dios cambie a esa persona con el tiempo, pero puede que no lo haga… lo importante es que al obedecerle, Él va transformando nuestra vida, nuestra alma, nuestro ser interior y subimos un peldaño más en nuestro caminar cristiano.

Oración

Señor, gracias por amarme y bendecirme, aún antes de rendir mi vida a Ti, Tú me cuidaste y amaste con ese amor tan maravilloso y perfecto. Ruego por gracia y fuerzas para poder amar aún a los que me hacen daño, para perdonarlos y verlos como Tú los ves a través de la oración, en el nombre de Jesús, amén!