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AGUAS PROFUNDAS

DABAR DE DIOS

“Aunque el buen consejo esté en lo profundo del corazón, la persona con entendimiento lo extraerá.”

Proverbios 20:5 (NTV)

Cuánto están creciendo los casos de enfermedades por estrés en estos últimos tiempos, los casos de depresión y hasta suicidio. Lamentablemente en un mundo lleno de redes sociales es irónico que el hombre esté experimentando cada vez más soledad. Tiene más conexión con aparatos y amigos por estos medios, que en el mundo real. La vida que se muestra por estas redes es muchas veces falsa y vacía, solo mostramos lo bueno, pero luego volvemos a la realidad y hay un gran vacío. Las personas andan buscando paz interior para aliviar su dolor emocional, muchas veces a través de pastillas, pero la verdadera causa está en lo profundo de su corazón, que lo mueve a tomar decisiones equivocadas y hasta enfermarse emocionalmente. Son muy pocas las personas que realmente están dispuestas a tomar un tiempo para escuchar la necesidad profunda del otro y discernirla. Es importante ser sensible a las necesidades de los demás y si queremos ser amigos de verdad, sin caretas, debemos estar dispuestos a escuchar al otro, pues Dios nos puede utilizar como consejeros o amigos para ayudar a otros. Para ello debemos prepararnos, tanto en el conocimiento de la Palabra para impartir consejos sabios, como en nuestra relación con Dios para que nos guíe y poder hablar conforme a Su corazón y deseo. Necesitamos disponernos a escuchar, tanto a la persona como al Señor. Necesitamos escudriñar las Escrituras, pues entre más profundo sea nuestro conocimiento de ella, mejor será nuestro discernimiento y podremos dar un consejo con más sabiduría.  Necesitamos ser amigos íntimos de Jesús, para poder ser buenos consejeros y amigos de otros y extraer de lo profundo de sus corazones sus motivaciones y llevarlos a Cristo, Príncipe de Paz.

Oración

Jesús, mi fiel amigo, qué bueno es saber que Tú estás conmigo siempre, porque aún entre tanta gente que me rodea, muchas veces me siento solo. Perdóname porque aun sabiendo que estás para mí, muchas veces no Te busco, no paso tiempo Contigo, no escudriño Tu palabra. Papito, ayúdame cada día a recordar que Tú estás dispuesto a escucharme en todo momento y que no estoy solo. Señor, quiero ser como Tú al disponer mi mente, oídos y corazón para escuchar a otros, al mantener mi mente alineada con la tuya y brindar consejos que provengan de Tu corazón, pues ¿quién puede ser mejor consejero que Tú? Quiero tener Tu actitud de amor y consejo hacia otros, en el Nombre de Jesús, ¡amén!

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