Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.

JUAN 3:19

Sin Cristo nuestro ser está lleno de tinieblas, igual que como estaba la tierra en Génesis 1:2; pero cuando Él entra en nuestro corazón, comienza a irradiar Su luz y las tinieblas de nuestra vida comienzan a disiparse. Por el contrario, si preferimos las cosas del mundo y sus placeres pasajeros y nos negamos a recibirle, cada vez habrá más oscuridad en nuestro interior. Aceptemos nuestra condición pecadora, abramos nuestro corazón y permitámosle que lo limpie y trabaje en Él, para que podamos reflejar Su luz en medio de este mundo de tinieblas. Cultivemos una vida de intimidad con Él y procuremos consagrarnos cada día más al Señor, amándolo por encima de todo y manteniendo un corazón agradecido.

Oración

Señor, ayúdame a escoger Tu luz cada día y a desechar las tinieblas. No quiero mezcla, contaminación que traiga oscuridad a mi vida… Escojo tu luz Admirable, en el nombre de Jesús, amén!