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PROCLAMA 2020

PRÉDICAS

El 20 es un número importante en la Biblia, nos habla de madurez, a los 20 años era que en Israel alcanzaban la mayoría de edad. Pero también, madurez es saber cuándo debes comportarte como adulto y cuando como niño.

Nos habla de decisión, Jacob a los 20 años de servirle a Labán tomó la decisión de dejar a su tío para ser alcanzado por Dios y que Él comenzara a cambiarlo y a transformarlo de Jacob a Israel.

El 2020 será un año de guerra espiritual, porque a los 20 años los israelitas podían ir a pelear a la guerra, salvo excepciones como David, al que Dios llamó antes de esa edad.

El 20 también te habla de responsabilidad, porque a los 20 años los israelitas empezaban a ofrendar en el templo. Ese diezmo no era opcional, era prácticamente un impuesto del templo, porque toda bendición y todo derecho también implican una responsabilidad.

En resumen, el año 2020 nos habla de:

Madurez

Decisión

Guerra

Responsabilidad

DIOS LLAMA A ABRAM A DEJAR SU TIERRA Y SU PARENTELA

Todo lo que Dios me puso para hoy se basa en tres personas que algo les pasó y su vida cambió, pero no solo fueron bendecidos ellos, sino sus familias y generaciones. Esta es la primera.

Génesis 12:1-2 “Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.  2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.”

En ese momento se llamaba Abram, que quiere decir padre enaltecido y Dios le cambió el nombre a Abraham, que quiere decir padre de multitudes, pero aún no tenía hijos, mas ya estaba la palabra profética. A Sarai, que quiere decir princesa caldea, le quitaron la “i” de insujeta y le transformaron en Sara, que quiere decir princesa de Jehová.

A los 75 años es cuando Dios le dice a Abram deja tu familia, tu comodidad, con esa edad no es fácil ir a una aventura, y Sarai tenía 65 años.

Dios llamó a Abram (padre enaltecido), a dejar: tierra, parentela y la casa de su padre y le da cuatro promesas:

Haré de ti una nación grande.

Y te bendeciré.

Y engrandeceré tu nombre.

Y serás bendición.

A los que más Dios le dio primero los llamó a dejar. Porque hay un principio divino, dando es como se recibe. A Abram lo mandó a dejar una tierra para darle una tierra prometida. Deja cosas terrenales para que te den cosas mayores.

Esas cuatro bendiciones solo se podían activar por medio de una quinta, tener un hijo.

Si obedecía harían de él una nación grande, le bendecirían y engrandecerían su nombre y sería de bendición, cuatro promesas, pero de nada servían porque para que se cumplieran él debía tener un hijo. Recordemos que tuvo uno en la carne, pero Dios le quería dar uno de promesa, que fue Isaac, él que nació cuando Abraham tenía 99 años y Sara 89, además ella era estéril y le había cesado la costumbre de las mujeres, mas cuando Dios te llama no importa tu edad, tu condición, donde estás, porque lo que Dios promete lo cumple.

Génesis 12:4 “Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán.”

Cumplió, pero su obediencia fue parcial, ya que no dejó su parentela, se llevó a Lot, nombre que significa cubierta antigua.

Abram salió de su tierra a los 75 años. La Biblia especifica la edad porque para que se cumpliera la promesa pasaron unos 25 años. Isaac nació a los 100 años de él y a los 90 de Sara, por eso le pusieron ese nombre, porque significa risa, y primero Sara rio de incredulidad y luego Dios la hizo reír al ver la promesa cumplida.

Génesis 15:1-2 “Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?”

Después de estas cosas es después de todo lo que ocurrió en el capítulo 14, que Abram libera a Lot y diezma a Melquisedec, una teofanía del Señor, el diezmo de todo. Hasta aquí eran puras promesas, pero cuando vino la Palabra de Dios que le dice no temas de nada. El temor no era de sus enemigos, su temor era que Dios le había dado todo menos un hijo que lo heredara. Dios le decía, Yo te di una promesa. Dios sabía que él quería un hijo, habían pasado 24 años y nada, entonces Abram le pide un hijo y Dios le responde no te heredará un criado sino un hijo tuyo.

Génesis 15:3-4 “Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. 4 Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará.”

Resumen

La obediencia inicia las Promesas de Dios.

Aun con promesa y obediencia tuvo que haber petición, Dios esperó que él pidiera. Vio a Dios como papá, ¿cómo ves a Dios?, ¿cómo un Dios lejano?

Promesas + obediencia + petición + Palabra de Jehová

Hay gente que tiene la promesa, ya obedeció, ya pidió, pero le falta la Palabra. No es lo que diga el hombre, es lo que Dios dice. Es la Palabra de Dios la que tiene poder creativo.

DIOS PROMETE UN HIJO A ABRAM

Génesis 15:5 “Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.”

Ya tenía la promesa, ya obedeció, ya pidió, tenía la Palabra, Dios lo lleva afuera, entonces estaba en un lugar con techo, y le manda a contar las estrellas. Muchas veces tenemos las cuatro cosas anteriores, pero necesitamos que Dios nos saque de nuestra limitación, Dios tiene que sacar a muchos de su limitación de pensar que es imposible que Dios lo haga.

Génesis 15:18 “En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates.”

Todas las promesas eran con relación a su descendencia, lo de Dios no es solo para la persona, es para tu descendencia, hijos, nietos, biznietos.

Promesa de Dios y obediencia del hombre.

Petición viendo a Dios como Padre.

Palabra de Jehová.

Pacto – Dios como garante

Al final Dios le da su hijo y cuando crece le dice lo que te di dámelo, llévalo a sacrificar, lo vas a matar y a quemar en holocausto. Dios le pidió a su hijo, pero Dios no pide para quitarnos, sino para saber dónde está nuestro corazón. Demos a Dios lo que nos dio, porque Él te lo devuelve multiplicado, porque ve que no has hecho un ídolo de lo que Él te dio.

Génesis 22:16-17 “Y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; 17 de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.”

Si solo se queda en lo humano, en que Dios le habló, lo interceptó, pero Dios le dijo si te metes conmigo lo tuyo va a transcender y la quinta bendición está en este versículo.

Génesis 22:18En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.”

Pablo en Gálatas 3:16 dice: “Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.”

Un judío dice nuestro padre es Abraham, un árabe también dice nuestro padre es Abraham, porque ellos descienden de Ismael y su madre Agar era egipcia, por eso lo ven como padre, pero de simientes físicas, pero nosotros, somos descendencia de Abraham porque él es el padre de la fe, porque las promesas Dios se las dio en Cristo, por eso cuando Dios le dice a Abraham: “Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Génesis 12:3), no es solo al judío, porque las promesas se las dieron a Abraham en Cristo.

Hasta aquí vemos que Abraham pensaba en tener hijos solo en lo natural, pero vemos tres descendencias de tres matrices: Agar, Sara y Cetura. Abraham tuvo descendientes en lo físico; los judíos y los árabes, descendientes de Ismael, pero nosotros no fuimos engendrados por voluntad de carne sino por voluntad de Dios, somos la cimiente de las estrellas, la arena del mar es tocante a Israel, mas a nosotros nos compara con estrellas por eso hay un arrebatamiento y nos llevan al cielo.

MOISÉS Y EL TERCER CUARENTA EN SU VIDA

Éxodo 3:1 “Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios.

Los primeros 40 años de su vida Moisés los pasó en la corte en Egipto, 40 años en el desierto pastoreando las ovejas de su suegro y a los 80 recibe una visión en el desierto que lo transforma.

Cuarenta años en Madián dando vueltas, Madián quiere decir pleito, hay gente dando vueltas en el mismo lugar, dando vueltas y murmurando. Moisés pudo haber pensado, no nací para estar dando vueltas en el mismo lugar y tomó la decisión de llevar las ovejas más allá del desierto, una decisión le valió y llegó hasta Horeb. En Cristo, en el Evangelio, en todo hay un más allá.

Éxodo 3:2-3 “Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema.”

Moisés en lugar de ver a Jesús vio la zarza que ardía. Dios usó un fenómeno natural momentáneo para mostrar algo eterno. Cristo murió en la cruz, suspendido entre el suelo y la tierra, para conectar lo de arriba con lo de abajo. Él es el Camino, la Verdad y la Vida, nadie llega al Padre sino es por Él.

Ese encuentro de Moisés cambió su concepto, lo bendijo a él, a su familia y a todo un pueblo. Tiene que ocurrir algo que rompa la monotonía de nuestras vidas, que cambie la visión de nuestra vida, familia, empresa y nos conecte con lo eterno.

Éxodo 3:4-5  “Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza,  y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. 5 Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.”

Le dijo quita el calzado de tus pies porque no podía hacer lo que Dios quería con su caminar antiguo.

Éxodo 33:11 “Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero.  Y él volvía al campamento; pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo.”

El Dios que mientras Moisés tenía caminar antiguo le dijo no te acerques, cuando se lo quitó le hablaba cara a cara.

ANANIAS TRANSFORMADO POR UNA MISIÓN DE DIOS

Hechos 9:10-11 “Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. 11 Y el Señor le dijo:  Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora. 12 y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista.”

Dios le habló en visión a Saulo y a Ananías. Dios usó una visión para transformar y cambiar.

Hechos 9:17 “Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.”

Cuando hay un plan tiene que haber una visitación de Dios y una visión que cambie.

SAULO DE TARSO CAMBIADO POR UN ENCUENTRO CON EL SEÑOR

Hechos 26:9-18 “Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret; 10 lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto. 11 Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras. 12 Ocupado en esto, iba yo a Damasco con poderes y en comisión de los principales sacerdotes, 13 cuando a mediodía, oh rey, yendo por el camino, vi una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol, la cual me rodeó a mí y a los que iban conmigo. 14 Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebrea: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?  Dura cosa te es dar coces contra el aguijón. 15 Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor?  Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. 16 Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, 17 librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, 18 para que abras sus ojos,  para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.”

Al hombre que miraba Dios lo dejó ciego, para luego usarlo para que abriera los ojos de muchos, el hombre que estaba en tinieblas y que usaba el diablo, Dios lo usó para que muchos se conviertan de las tinieblas a la luz.

Como Saulo de Tarso fue un instrumento que: hurtaba, mataba y destruía a cristianos. Mas por un encuentro con el Señor y un plan del cielo, es cambiado a instrumento para: aportar, dar vida, y construir.

Hechos 26:19 “Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial.”

Porque Abram fue transformado a Abraham por un encuentro con El Señor y una visión del cielo.

Porque Moisés fue transformado y metido al propósito del Señor, por un encuentro con El Señor y una visión del cielo.

Por cuanto Ananías fue transformado y metido al propósito del Señor, por un encuentro con El Señor y una visión del cielo.

Por cuanto Saulo de Tarso fue transformado a Pablo y metido al propósito del Señor, por un encuentro con El Señor y una visión del cielo.

DAMOS INICIO A LA DECLARACIÓN PROFÉTICA PARA ESTE 2020

2020 AÑO DE LA VISION CELESTIAL (HECHOS 26:19)

No ambición, no visión terrenal, sino visión celestial, donde vas a cumplir lo que Dios decretó para tu familia, para tu vida, vamos a descubrir para que tienes dones y talentos, pero si no los usas para Dios que triste. Lot tenía la capacidad de hacer negocios, pero su visión lo llevó a Sodoma y Gomorra, más la de Abraham lo llevó a ser amigo de Dios, bendecir a su familia, a una nación y a todas las familias de la tierra.

La verdadera bendición es la que hace que todo lo que hagas en la tierra te conecte con el cielo, para que tus dones y talentos bendigan no solo tu vida, tu familia, sino a tu descendencia.

La visión celestial, ya no solo terrenal, la visión de Dios para que lo que haces aquí te sirva para lo eterno. Jesús murió suspendido entre el cielo y la tierra para bendecirnos aquí por medio de Él, porque todo lo que hagamos servirá para tus galardones, para tus rangos por la eternidad.

Muchos hablan de visión, pero confunden visión terrenal y ambición, eso te va a dar más, pero si no te conecta con el cielo solo sirve para tener bienes materiales, esa fue la visión celestial de Abraham, pero hubiera vuelto a su tierra si piensa en lo que dejó atrás, pero se sostuvo como viendo al invisible, y dice que no solo salió a buscar una tierra física sino una ciudad donde habitaba Dios y Él es el constructor.

Apóstol Fernando Ortiz